Amenazas o algo así

Originalmente publicado en Es war einmal...:

el locoEl pasado 27 de julio, en Ya es Domingo de Radio Inter, una afiliada de VOX,  Luz Trujillo, nos relataba, y casi no podíamos dar crédito los presentes, cómo dos compañeros de formación política la habrían ido a visitar a su puesto de trabajo bajo falsas excusas para tratar de convencerla de que cambiara su posicionamiento con respecto a batallas internas de dicho partido, que es VOX. Luz Trujillo, proponente de una enmienda de la que hablan todos los de VOX este verano, afirmó haberse sentido “intimidada”.

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Picota 2.0

Sepan ustedes que llevo algún tiempo observando un fenómeno determinado en Facebook —también en Twitter, pero han convertido esa red de microblogging en un cenagal y no gusto demasiado de frecuentarla—. Dado que las noticias son las mismas desde hace bastante tiempo —para el proletariado; en las altas esferas es seguro que fluye más información— y que prácticamente todas nos hablan de escándalos judicializados (los Pujoles, los EREs, la Gürtel, el Pokémon…) y de algunos otros allende nuestras fronteras (la limpieza de infieles practicada por el llamado «Estado islámico», ante la que Occidente está reaccionando no sabemos si mal, pero sí tarde), hay una especie de cansancio y de hastío, sólo roto por esa picota 2.0 que les menciono en el título.

¿En qué consiste ese conceto? Es muy sencillo. En los viejos tiempos de la Inquisición se obligaba a los condenados por el Tribunal del Santo Oficio a vestir de una determinada manera (sambenito, con o sin especificaciones) y, en ciertos casos, se les exponía a la vergüenza pública (con o sin azotes). De ahí nació la detestable costumbre batueca de lanzar terrones al expuesto a la vergüenza pública y de «colgar el sambenito», que hoy no es una ropa, sino un hecho o apodo que puede acompañar a uno de por vida.

Retomando el hilo de lo que les quería contar, resulta que Facebook se ha convertido en esa picota virtual en la que todo el mundo tiene derecho a lanzar un terrón virtual (insulto) al personaje expuesto. Se cuelga la foto de un personaje junto con tal o cual declaración desafortunada o estúpida que haya salido de su boca, y a partir de ahí comienza el circo. No hay mucha imaginación en cuanto a los insultos (para algo sirvieron la LOGSE y la televisión, faltaría más); y al cabo de un tiempo resulta aburrido leer la ristra entera.

Lo curioso es que a muy poca gente se le ocurre dar un paso más allá y plantear una acción constructiva, por llamarla de algún modo. Es decir: los insultos, en realidad, no sirven para nada práctico. Por un lado, al personaje le da igual porque duerme a pierna suelta; y si además es de la farándula lo ofensivo para él sería que no se hablara ni bien ni mal. Es una detestable aunque ¿legítima? forma de seguir en el candelero. Por otro lado, hay un segundo interés, nada inocente: desfogar la ira contra ese personaje hace que esa ira se disuelva en vez de concentrarse. Es una ira canalizada hacia objetivos inocuos, puesto que quienes lo hacen no van a sufrir represalias de ningún tipo. Y todos contentos: los parroquianos, porque han podido decir al impresentable hasta de qué mal se iba a morir; y el poder, porque ha conseguido desviar el foco de la ira del respetable.

La acción constructiva, en cambio, es mucho más peligrosa. Porque no nace de la ira, sino de la reflexión. Y en el momento en que se convierte en una convicción, se están dando las condiciones para llevarla a la práctica. Y una vez que eso se pone en marcha, ahí sí que puede haber represalias, amenazas, intentos de acallar la acción… E incluso si se ha llegado a formar una estructura, como por ejemplo un partido político, se intentará demoler la estructura desde dentro. Podría ser el caso de VOX, que están en plena operación limpieza y los navajazos van que vuelan todavía.

Volviendo nuevamente a la red social, lo que comentamos no tiene nada de peligroso. Se parece también a los llamados por Orwell Dos Minutos de Odio, que sirven precisamente para eso: para desviar la atención de quien realmente les está manteniendo en la esclavitud (para los que no la desvían siempre queda el Ministerio del Amor). Y como dice la vieja canción

Die Predigt geendet,
Ein jeder sich wendet,
Die Hechte bleiben Diebe,
Die Aale viel lieben.

Die Predigt hat g’fallen.
Sie bleiben wie alle.

Retales de verano

Israel

Menudo veranito que estamos teniendo, señores. Entre la confessió de L’Avi (qué gran título para una novela, entremés o sainete), lo del padre Pajares, que ha servido para que la izquierda reaccionaria de toda la vida pusiera el grito en el cielo (laico, claro) y esa guerra de nunca acabar que es lo de Palestina, vamos más que servidos. Después de mucho tiempo de pensarlo, he llegado a una conclusión: los israelíes son los menos interesados en que el conflicto continúe; pero tras su experiencia en la Shoah, han decidido devolver cada golpe que reciban. No les voy a culpar por ello. Y en cambio, sí voy a hablar de la parte de culpa que cae del lado palestino, en mi opinión.
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Pajares

Original aquí. Adaptaciones nuestras.

Si nuestros impuestos no sirven para tratar de ofrecer una muerte digna o una curación, si es posible, a los españoles que ofrecen su vida de forma altruista por los demás, no sé para qué se pagan

Cada día que pasa es un día para la esperanza. El médico y religioso Miguel Pajares, a quien será administrado el medicamento experimental useño de nombre ZMapp, permanece estable en el madrileño hospital Carlos III. Si consiguiera superar las próximas dos semanas sin complicaciones, sus esperanzas de recuperación, que si se da será completa, aumentarían vertiginosamente, a decir de los expertos en la materia. Que son los mismos expertos que llevan toda la semana advirtiendo, pese a los titulares alarmistas de alguna prensa que hace mucho dejó de ser lo que era, que el ébola es un virus para el cual no existe tratamiento, con una tasa de mortalidad que oscila, según la cepa, entre el 50% y el 90%, pero que sólo se contagia cuando los fluidos corporales del enfermo entran en contacto con las mucosas de otra persona. Ojalá.

Empero, lo más sorprendente del asunto es el espectáculo que España ofrecía esta semana, cuando se conocía la decisión, acertadísima, del gobierno de repatriar a Pajares junto a la religiosa Juliana Bonoha. Buena parte de la sociedad española, que paga muchísimos impuestos y es profundamente estatista, se oponía a la repatriación de un compatriota enfermo. Si nuestros impuestos no sirven para tratar de ofrecer una muerte digna o una curación, si es posible, a los españoles que ofrecen su vida de forma altruista por los demás, no sé para qué se pagan. Tampoco acierto a comprender para qué cree esta gente necesaria la existencia de esa máquina infernal, Leviatán devenido en Minotauro, llamada Estado. 

Algunos, cuán miserables y carcomidos por su resentimiento, querían que el enfermo muriera en África por ser cura. Sencillamente, no soportan que el religioso, como tantos otros misioneros, haya estado dispuesto a sacrificar su vida por los demás. Ellos, los dizque solidarios, colmo de los colmos del humanitarismo, jamás lo harían. Lo suyo es predicar contra la quienes ayudan a los demás desde el sillón de su casa, iPhone en mano y La Sexta conectada. La justificación para su odio, por eso de que queda fatal reconocerlo abiertamente, iba desde “lo carísimo” que ha salido el operativo —son los mismos que callaban cuando el Estado pagó un rescate millonario a cambio de unos inconscientes progres que se fueron de vacaciones con la ONG de turno; que mola eso de viajar para acallar la mala conciencia a países en donde el secuestro por parte de bandas afines a Al Qaeda de los ciudadanos de países que pagan rescates está a la orden del día—. No pocos partícipes en la llamada “marea blanca”, que se dicen «profesionales de la sanidad (pública i de kalidá)», intentaban arrimar el ascua a la sardina de sus recortes. Lo que se llama chapotear en sangre ajena. Sucede que su argumento resultaba de lo más friki: según ellos la sanidad española no estaría preparada para atender a un enfermo cuya infección se conoce y ha sido detectada. Entonces, ¿para qué mantenerla abierta? Ni en el Tercer Mundo, oigan. 

Más lo peor de todo no han sido éstos, que siempre son los mismos. Lo peor es que muchas personas, de las normalmente sensatas, pedían que Pajares no fuera repatriado. Por miedo. El mismo miedo que sentían los vecinos, normalmente «encantadores» y «buena gente», que pidieron en su día a objetivos de la banda terrorista ETA que se cambiaran de casa, no fuera a ser que les pusieran una bomba y les pillara a ellos por medio. Esta gente es la peor de todos. Los «hombres buenos» que no hacen nada y permiten que el mal triunfe, como afirmaba Burke.

Y es que sociedades cobardes siempre acaban en manos de los resentidos, de los totalitarios.

Comentario nuestro.- La cristianofobia perjudica seriamente la salud… espiritual (y en no pocos casos, también la mental).

Götzendammerung

¿Creían ustedes que íbamos a tener un verano tranquilo como una balsa de aceite? Pues parece que a alguien le interesa la tensión. Ya nos habíamos acostumbrado a que S. Sª la juez Alaya termine con dos imputados más cada semana —como mínimo— en el macrocaso que está instruyendo. Caso que, si alguien quiere echarlo abajo, tendrá que hacerlo por encima del cadáver de la Ley, sin duda. Olvídense, pues, de la tranquilidad: L’Avi II (Pujol) ha decidido soltar la bomba y confesar que ha robado mucho. Quants cops, fill meu? Sigue leyendo

Chocolate per tutti

El problema

Sepan ustedes que ya tenemos serpiente política de verano —y si Dios no lo remedia, de parte del otoño—: la reforma constitucional. Después de tantos años de coñazo identitario, Mariano ha encontrado la forma de «encajar a Cataluña con (el resto de) España». La tentazione, l’oro marrone, la soluzione, que hubieran dicho los de Huapacha Combo. Y nos quejábamos de que no se movía, fíjate tú. Sigue leyendo

Sainete en Ferraz

Bien, pues ya ha terminado el sainete de Ferraz, subtitulado «Il bello, il brutto, il cattivo» (o si quieren, «el guapo, el feo y el malo»). Ha habido en Ferraz un proceso, que han llamado de «primarias», al que se han presentado tres candidatos nada menos. Cuesta creer que con lo maltrecho que anda ese partido a nivel general haya tres personas que quieran dirigir el cotarro socialista. Sigue leyendo

de Aguador Publicado en PSOE

¿Quién teme a Carrillo II?

Capilla “infrautilizada”. Ya.

Qué oportuno ha sido, señores, el intento de cierre de la capilla de la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense. Toda una alegoría de lo que ocurre en una de las Universidades otrora más señeras de España. Se extrañarán ustedes de que utilice la palabra «oportuno». Pues sí: ha sido oportuno porque aquí se han retratado muchos, tanto por acción como por omisión. Sigue leyendo

Síndrome de Estocolmo

No se me ocurre otra forma de calificar esta afirmación de algunos periodistas y plumillas varios: «Necesitamos un PSOE fuerte». Que esto lo diga cualquiera de los tres candidatos a dirigir ese gallinero en el post-rubalcabismo se entiende. Lo que no se entiende es que lo digan personas sensatas (como a mí me parece que lo es) como el maestro Carrascal. Por mi vida que no lo entiendo.
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de Aguador Publicado en Prensa

Pablemos hasta en la sopa

Es un verdadero coñazo, con perdón. Cada vez que Pablemos levanta una pata, ahí está un periodista para contarlo y un noticiario para distribuir el sucedido. Cada vez que monta el cirio (como en el Europarlamento, olvidando quién es y dónde estaba), todas las cadenas corren para atrapar el momento, la estrella. Partiendo del hecho de que se ha hecho realidad el viejo chiste antisoviético («Donde hay noticia (izvestia) no hay verdad (pravda) y donde hay verdad, no hay noticia»), resulta que Pablemos se ha convertido en el circensis maximus del circo mediático, o la parte de éste que se consideraba seria.
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