¿«16 años de libertad»?


De estuco me he quedado al leer que Pepe Bono, cristiano y socialista, pero antes lo segundo que lo primero, ha dicho que entre 1812 y 1978 los españoles hemos disfrutado solamente de «16 años de libertad».

Como el señor Bono, pese a su nuevo implante capilar, no tiene un pelo de tonto, hay que presuponer que es él quien pretende tomarnos por tontos a los demás. Desconozco qué cuentas ha hecho, pero puedo hacerme una idea:

  • 3 años de trienio constitucional.
  • 6 años de la mal llamada «Gloriosa» (la I República).
  • 8 años de II República.

Al hacer la lista, no obstante, me he dado cuenta de algo: ¿qué tienen estos tres períodos en común? Los tres períodos citados comparten el rasgo inquietante de ser momentos en que la masonería fue protagonista de la historia en España.

Atendiendo a la historia, en 1820 Rafael de Riego, un militar masón (condiciones que la historia ha demostrado para nada incompatibles) se levantó en Cabezas de San Juan contra Fernando VII. Y si hay que creer una interpretación más o menos desapasionada de la historia, Riego era Gran Maestre del Grande Oriente Nacional en 1820. El trienio masónico fue un hervidero de logias y sectas masónicas (comuneros y carbonarios junto a los masones oficiales)… y de desorden institucional en grado sumo. Los llamados Cien Mil Hijos de San Luis acabaron con la verbena y nos impusieron 10 años más de Rey Felón. ¿Libertad? Decididamente, no. ¿Río revuelto? Sí.

El segundo momento al que presuntamente hace referencia Bono es la I República, la Gloriosa o el Sexenio Revolucionario. Isabel II hace las maletas a toda leche y nada más irse España empieza a arder por los cuatro costados. Hasta Pi i Margall, Presidente de la I República y masón (como Manuel Ruiz Zorrilla y Nicolás Salmerón, ídem de ídem), acabó hasta las narices de unos y de otros. No menos masónico fue el intento del general Juan (perdón, Joan) Prim de colocar al hermano Amedeo di Savoia, como rey de España. Muere Prim y… ¿se arreglan las cosas? No; se inicia la guerra cantonal en 1873. Otro jolgorio que durará dos años más, hasta que los generales Pavía y Martínez Campos levantan el sable y se acaba la broma. ¿Libertad? Decididamente, tampoco. ¿Río revuelto? Nuevamente, sí.

Finalmente, el período de la Segunda República es el tercero que menciona Bono. Como no tengo intención de extenderme en ello, remito a ustedes a los libros que ha publicado D. César Vidal sobre los masones y la masonería. Estos libros citan con detalle quiénes eran masones en las Cortes y en el Gobierno, con lo cual pueden hacerse una idea del poder que llegó a tener la masonería en aquella época y la deriva del país en aquellos años. Como ya conocen ustedes la «libertad» que disfrutamos los españoles en aquellos años, les ahorraré los detalles macabros.

Lo que sí recogeré es una conclusión que creo cita en los dos libros que ha dedicado al tema: la masonería es muy capaz de derribar un sistema político, conspirando contra él; pero por el contrario, es incapaz de edificar un sistema de gobierno estable. Y eso, ni en España, ni en Francia, ni en Iberoamérica.

No son de extrañar, por tanto, las quejas de los diputados que tienen nociones sólidas de historia. ¿Habrá que dudar de su ars sumandi (no es posible que administre tan bien su patrimonio y no le salgan las cuentas en una simple suma), pues a él le salen 16 años y a un servidor de ustedes 17? No es de recibo la licencia, siquiera para conservar el consonante con los 166 años que median entre La Pepa y La Nicolasa (la actual, que fue refrendada  el 6 de diciembre de 1978, festividad de San Nicola di Bari) o La Estefanía (si atendemos a que entró en vigor el 26 de diciembre de 1978, festividad de San Esteban).

Claro que decir que durante la Restauración borbónica hubo «libertad» también es mucho decir. Más exacto es decir que entonces se tejió el podrido sistema caciquil que explotó en 1931, con el interludio militar de Primo de Rivera. Sistema caciquil que se reconstruyó durante el franquismo y cuyos modos de hacer y de ser alargan sus hilos hasta nuestros días, por cierto. Lo único bueno que tuvo aquél período es que la obra legislativa que se creó entonces (Códigos Civil, Penal, Mercantil, Leyes Procesales, etc.) sirvieron de andamiaje al Estado durante muchos años. Pero de eso les hablaré otro día, que la entrada ya va muy larga. Déjenme finalizar con una frase de D. Pío Baroja, que citaré exactamente: «En España siempre ha pasado lo mismo: el reaccionario lo ha sido de verdad; el liberal ha sido muchas veces de pacotilla».

Un comentario en “¿«16 años de libertad»?

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Gotas que me vais dejando...

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