Lo que no cabe en una foto


Permítanme ustedes que tome prestada parte del título de uno de los Editoriales del ABC de hoy para iniciar mi entrada.

Titula el rotativo y digital: «La tragedia siria no cabe en una foto». Desde luego que no. Los miles de destinos truncados en el país de origen corren como gallinas sin cabeza —pero con instinto de supervivencia— hacia Europa y no caben en la foto. La foto del niño muerto, Aylan, ha dado la vuelta al mundo. Tiempo suficiente para que los biempensantes se escandalicen y digan: «¡¡Oooooohhh!! ¡¡Qué horror!!». Acabada la vuelta al mundo, como diría Mahler,

Die Predigt hat g’fallen
Sie bleiben wie alle.

Y a otra cosa. Eso sí: a diferencia de otras veces, no he visto salir a la calle gente con pancartas del estilo «Todos somos Aylan» (se conoce que la cosa se agotó con los charlies y los excaliburs). Por supuesto, se ha incorporado otra expresión al vocabulario políticamente correcto: crisis migratoria. Nos reíamos de la censura franquista cuando llamaba a las huelgas conflictos colectivos y ahora nos enfrentamos a la misma censura, travestida de neolengua. Pero si hay algo que a los medios no les está permitido y sobre todo en casos como éste, es seguir las enseñanzas de Juan de Mairena:

—Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: «Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa».

El alumno escribe lo que se le dicta.

—Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.

El alumno, después de meditar, escribe: «Lo que pasa en la calle».

Mairena. —No está mal

Pero quiá. El periodismo está en crisis (¿?) y hay que vender (razón de ser de cualquier empresa). Para ello mismo vale la foto de ese niño como la de los cadáveres descuartizados de una guerra como las imágenes de hambruna en el África subsahariana. Todo ello a la hora de comer, siempre eficaz. Es sabido que la repetición machacona de semejante colección de imágenes acaba embotando la sensibilidad y/o provocando rechazo y cambio de canal. Pero a los medios les da igual, porque parece que con eso ya cumplen su deber moral.

Volviendo a la expresión «crisis migratoria», no es que sea mentira. Pero no nos cuenta toda la verdad, sino que la oculta a varios niveles. Primero, porque es mucho más que una crisis migratoria. Esas personas que aporrean la puerta de Europa vienen huyendo de una guerra. Guerra entre Bashar Al-Assad y el autodenominado Estado Islámico. Pero junto con esas personas también va camuflada otra clase de gente: según parece, yihadistas con pasaportes sirios robados, que son la primera preocupación de Europa, lo que hace que tampoco podamos hablar de «crisis migratoria» sensu stricto… sino de invasión.

5 comentarios en “Lo que no cabe en una foto

  1. La foto de los millares de ciudadanos sirios, afganos, iraquies, etc. que vienen a Europa, es una foto trágica. Vienen familias enteras padres, madres, hermanos, niños, y demás parentela, huyendo de la guerra y la destrucción. Buscan en Europa lo que se les ha quitado en sus paises. La dignidad y una vida nueva empezando de cero. Todo muy real y todo muy triste. El otro día un chavalín conmovía al mundo diciendo que ellos no quieren salir de Siria, que no quieren emigrar a Europa y que paren la guerra.

    Si nos fijamos en las imágenes, yo lo hago, la mayoría de los que llegan tienen menos de treinta años, tanto los hombres como las mujeres. Están en edad útil para trabajar y empezar de cero. También están en edad de luchar por sus paises.

    Este humilde ciudadano español que escribe quiere, a la vista de la que se nos avecina, quiere proponer algo.

    Está bien que se acoja a todo aquel que lo necesita pero con algo a cambio. Qu todas las personas útiles, se presten a formar una fuerza militar (no cabe otra solución) formada por profesionales de la OTAN, en cada uno de los paises de acogida, y desplegarlos con todo lo necesario y los apoyos necesarios, en los paises en conflicto.

    Lo que no me parece de recibo es pretender que los ejercitos de Europa o la OTAN o EEUU salven la situación, dejando por el camino muchos soldados que nada se les ha perdido allí, mientras muchos viven a salvo del peligro.

    • Sería otra buena solución. Quienes estén en situación de luchar (por edad y condiciones psicofísicas), que lo hagan. No podemos acogerlos a todos. Y quizá, con el dinero que vamos a gastar en mantenerlos e «integrarlos», podríamos proporcionarles esa formación militar. Lo malo es que «se supone» que con tanta organización internacional, sería posible parar esto. Pero parece que esas organizaciones internacionales supraestatales no están para eso… ni sus responsables tampoco.

      • Pues mire señor Aguador, yo pienso que la organización supranacional ya existe. Se llama OTAN y da la casualidad que todos, o la mayoría, de los paises europeos forman parte de ella. Creo que incluso sería una solución válida para el imprevisible Putin. Sin embargo, la izquierda “vacilona” y vacilante no íba a estar de acuerdo tampoco. Apostamos algo?

      • Jeje, claro que no. A esta izquierda cateta y troglodita «toda violencia le parece mala»… salvo la que ella misma ejerce😛 Pero parece que las organizaciones supranacionales (incluyo a la OTAN) todavía no han percibido el peligro que sí percibimos los ciudadanos de a pie.

Gotas que me vais dejando...

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