Agenjo


El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo; y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y muchos hombres murieron por causa de las aguas, porque se habían vuelto amargas.

Ap 8,10-11

Perdonen que me haya puesto bíblico, pero eso es lo primero que me ha venido a la memoria al oír el nombre de esta señora, Dolores Agenjo, que se resistió a obedecer (por ilegales, no se olvide), las instrucciones de la consellera feixista Irene Rigau. Quizá podríamos decir, como dijo cierto molinero en su momento (o el rey Federico II de Prusia, según la versión), «es gibt noch Richter in Berlin». Aunque para el caso presente habría que decir: «Todavía quedan funcionarios decentes en Cataluña». A día de hoy puede que la proporción sea la misma en Berlín, por desgracia.

Y sí, es verdaderamente una rareza que quede alguien allí que considere que Cataluña es una parte de España y que, por tanto, la legalidad española no puede ser ignorada o sorteada fraudulentamente. Más aún cuando esa persona está ligada por lo que técnicamente se llama una relación de sujeción especial, que es lo que les ocurre a los funcionarios. Esta señora está sujeta a las órdenes y mandatos de la Generalitat; pero desde luego, no ignora que por encima de esas órdenes y mandatos está la legalidad española y, sobre todo, la Constitución (en una próxima entrada hablaremos de ese tema).

Naturalmente, que existan funcionarios así en Cataluña, personas que se juegan el tipo por el cumplimiento de las leyes que es para todos (sí, también para Mas y para los Pujoles), es un fracaso para la consellera feixista. Seguro que por las noches la señora Rigau lamenta de todo corazón que no existan camps de reeducació para esos funcionarios díscolos que se resisten a admitir a la Generalitat como única fuente del Derecho en Cataluña. Y probablemente también lamentará no poder enviarle —o mandar hacerlo—, como dos descerebrados hicieron con Albert Rivera, una bala y una foto tiznada de mercromina simulando sangre (poques paraules per a bons entenedors).

Créanme si les digo que me entra la risa floja al ver los encendidos elogios y ditirambos que dedican a esta señora algunos plumillas. La llaman «la última trinchera de la democracia» y hasta puede uno oír su voz campanuda y solemne. Pero lo mismo hicieron con Regina Otaola (muchos discursos y algún que otro premio) y, cuando convino, se la dejó tirada; y hasta tal punto fue así que no sólo dejó la alcaldía de Lizarza: dejó el PP vasco, el PP-pop («¿cuando haces pop ya no hay stop?») y abandonó su querida tierra vasca, como otros doscientos cincuenta mil paisanos suyos. Dolores Agenjo simplemente cumplió la ley, lo que no debería ser noticia. No obstante, bien está que allí donde se incumple sistemáticamente se aplauda el cumplimiento.

Yendo un poco más allá, por fuerza hemos de caer en la cuenta de un detalle. Cuando el president delinqüent fue a declarar ante el TSJC (detalle importante: ante unos jueces nombrados por su partido), le acompañó una claque de 400 energúmenos con bastón de mando. Tal vez y como ha señalado alguien, la misma claque que esperaba a Hitler a la salida de la prisión de Landsberg. O la misma claque intimidatoria que propinó una patada a un miembro del Foro Ermua. Sin embargo, a Dolores Agenjo no la acompañó nadie. Ni siquiera Inés Arrimadas, que oficia hoy de gran jefa en C’s y, naturalmente, está tan ocupada que no podía descender a la minucia de apoyar con su presencia a una militante de su partido en un mal trago. Ya se entiende que lo del gobierno coral de por sí es surrealista y necesita de todas las potencias de la mente para no perderse en el garbuix; pero qué menos que una representación, digo yo.

La conclusión que yo saco es doble: que el respeto a la Ley, al orden y a la justicia cotizan hoy a la baja en España por falta de ejemplo. Y que se jalea por todos los medios posibles a quien la incumple. O incluso, se da más bombo y platillo y se premia más a quien cumple una mala ley o incumple una ley buena. Y que los españoles, en conjunto, semos muy asín: nos escudamos en las individualidades brillantes (deportivas, porque otra cosa no se valora hoy en el conjunto) para tapar nuestra inmensa cobardía como colectivo. «¡Cómo somos los españoles! ¡Cómo éramos los españoles en tiempo de Felipe II!». Si esos españoles del tiempo de Felipe II nos viesen hoy escupirían sobre nosotros.

Puede que Dolores Agenjo no sea ese tercer ángel que describen esos versículos del Apocalipsis. Pero tal vez ahora conviene. Los empresarios catalanes, ausentes en 2010 e incluso en 2012, están ahora cagats de por con el procés y han pedido ayuda (los que no se han ido aún de Cataluña). Puede que sí caiga ese pedrusco definitivo sobre CDC (ya no más CiU). Y que muchos hombres (y mujeres y tertium genus) «mueran», o más bien se aparten asqueados de la política, porque la tercera parte de las aguas políticas se ha vuelto amarga (¿se podría decir que la tercera parte de la gente que se dedica a la política está corrompida?).

6 comentarios en “Agenjo

  1. Buenas, señor Aguador.

    Si usted fuese bordador diría “como lo borda usted, amigo”. Pero como es un escrito magnífico, le diré que es 100% correcto. Ya me entiende y sobran comentarios.

    A la pregunta que cierra su entrada, le puedo contestar que los políticos españoles son corruptos en la medida que se les van cazando. Es como saber que hay perdices en el monte, pero no se sabe cuantas. Lo importante es cazarlas y, si fuera posible con postas.

    Saludos

  2. Gracias por tu amable comentario, amigo Pablo. Yo también pienso de forma parecida: puede que al principio sean honrados y tal; pero el sistema, régimen o como se quiera llamar, los remodela de tal modo que cuando termina con ellos ni ellos mismos se reconocen al mirarse al espejo. Y si de todos modos se resisten a ser remodelados, el sistema, régimen o como se quiera llamar, los expulsa.

    Por cierto, sí que puede que a CDC le haya caído esa gran pedrada del cielo. Y que con ella arrastre a Junts pel 3%:.
    http://www.libertaddigital.com/espana/2015-10-21/la-guardia-civil-detiene-a-andreu-viloca-tesorero-de-cdc-1276559617/

    Saludos,
    Aguador

    • Estos de la Guardia Civil tienen la mala costumbre de cobrarse buenas piezas. jajaja. Aunque para ello tengan que soportar que les pongan alguna multa de la Policía Local por hacer su trabajo. Es acojo-escojonante.

      • Cosa que yo creo es debida al carácter militar del Instituto Armado, sin duda alguna. Pero supongo que en la Policía Local nunca falta algún payaso que pretende entorpecer su trabajo. Es lo que tiene el circo catalán.

  3. Pingback: Solas | El cántaro del Aguador

Gotas que me vais dejando...

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