Reflexiones para el día de mañana


Ya sé, ya sé que hoy tenemos eso que llaman jornada de reflexión, que es una antigualla de la LOREG, al igual que otros puntos importantes de la misma Ley que ni siquiera el PP se ha atrevido a tocar aun teniendo mayoría absoluta. Total, si vamos a la realidad nos encontramos con dos discrepancias fundamentales entre ésta y la realidad:

a) Una —la primera en la frente—, porque de campaña en realidad no estamos los 15 días que dura según la Ley, sino todo el año and beyond. Noten ustedes que, en realidad, la campaña para estas elecciones comenzó, en realidad, el 25 de mayo de 2014: es decir, al día siguiente de las europeas. Todos los movimientos, acciones, fintas y complots dentro de complots han ocurrido con la vista puesta en las «próximas generales», primero sin fecha y después con ella.

b) La segunda es la llamada jornada de reflexión. Otra antigualla de la LOREG, que quizá en 1985 tendría algún sentido; pero que hoy, con la infoxicación masiva de hunos y hotros ha perdido toda su funcionalidad. Cómo será así que la izquierda se la salta de todos modos y, al modo de los niños en el patio, dice a la JEC: «Y ahora, si tienes narices, sancióname» (saben de sobra que no lo harán porque es sabido que las izquierdas tienen bula). Otra cosa sería que lo llamaran algo así como Día Nacional sin Brasa Electoral, que sería más ajustado a la realidad. Por otro lado, será raro que existan personas que a estas alturas no tengan decidido su voto después de toda la matraca electoral recibida. Aunque su voto sea el de no ir a votar.

Pero todo esto va más allá si nos damos cuenta que se está intentando convertir el duopolio político de cara a la galería en una doble pareja (no, no es un título de una película pornográfica, aunque podría). Un paripé muy bien montado en que unos se presentan como los viejos y otros como los nuevos, si bien sus hilos están manejados por los de siempre. Ésos, justamente, son los que ganan las elecciones. Los que justifican la existencia de puertas giratorias entre el ámbito de lo público y de lo privado de altísimo nivel (puestos directivos en que los señores que los ocupan no saben hacer la O con un canuto).

Los ausentes

Se ha hablado de los debates en esta campaña. Debates a dos y a cuatro. Hemos visto el deleznable nivel de unos y otros. La campaña misma ha sido la apoteosis del «quítate tú pa ponerme yo» y del insulto, la descalificación a falta de ideas. En fin, que para los creyentes de todos los partidos, que hubiera dicho Hayek, resultaba difícil diferenciar un debate político de un Sálvame Deluxe. Puede que por influencia de la telebasura, a «la gente» le guste que los políticos se tiren los trastos a la cabeza. A otros no nos gusta, ni mucho menos que un candidato se lleve un puñetazo en toda la cara, por poco que nos guste ese candidato.

Pero en esos debates, destinados a convencer al censo-establo de que existe «pluralidad democrática» (una sucia mentira, como todas las del consexo socialdemócrata) faltaron, a mi entender, dos ausentes cualificados. El primero de ellos con representación (UPyD), que por lo tanto, hubiera debido pasar por delante de los nuevos, puesto que ninguno de ellos tiene representación a nivel nacional. El segundo, VOX, sin ella, que es una opción tan legítima como las otras cinco y que representa el voto conservador católico que huyó del PP tras el viraje de éste a la socialdemocracia (es indistinguible hoy del PSOE de Felipe González hasta en la corrupción).

Simplemente por eso no voy a votar a ninguno de los presuntos cuatro grandes. Porque ninguno de ellos, a pesar de las encendidas soflamas en defensa de la «unidad nacional», no tienen intención ninguna —más allá de vagas propuestas que a nada comprometen y que pueden tirarse a la basura en cualquier momento— ni de defender la vida dependiente, ni de defender la familia —célula básica de la sociedad y por tanto, de la Nación—y ni mucho menos de promocionar una educación como es debido. Sigue interesando una ciudadanía estabulada e idiota, que no comprenda lo que está sucediendo ante sus narices y que acabe balando: «Nosotros no podemos hacer nada. Hay que dejar hacer a los políticos».

Mi filosofía de voto se resume en lo siguiente:

Si votas en blanco, les da igual.

Si votas nulo, les da igual.

Si no vas a votar, les da igual.

Si vas a votar y tu voto no es para ellos, eres el enemigo.

2 comentarios en “Reflexiones para el día de mañana

  1. Debo de confesar que esperaba una entrada suya antes de las elecciones, y no me ha decepcionado. Gracias.

    Como tiene por costumbre lo ha hecho “cojonudamente” bien. Da gusto leer a alguien que ve las cosas desde el prisma de la calle, de las casas, desde los bares…desde el corazón. Es como si usted tuviera el sexto sentido que les falta a los bichos berreantes que sólo saben hacer eso durante quince días, hasta que entran en sus despachos y comienzan a cagarla.

    A pesar de las no-promesas de la campaña, debemos de hacer uso de la única oportunidad que tenemos los de a pié, en cuatro años, para cambiar guatemala por guatepeor, o al contrario. Es lo que hay, amigo aguador.

    Conste que guatemala es, para mí, lo moderado, lo malo conocido o lo naranja por conocer. Guatepeor se puede figurar lo que significa para un servidor.

    Que pase buen domingo y Dios nos coja confesados a todos y guatepeor pilla cacho.

  2. Amigo Pablo:

    Sé que es difícil en las actuales circunstancias pedir otra cosa, pero digamos que mi idea es “no tener que elegir entre lo malo y lo peor”, que es la falsa elección que siempre nos han puesto delante los políticos de todos los partidos con mando en plaza. Creo que ya pasé la fase infantil de “votar a mi partido manque pierda” y la adolescente de “votar tapándome la nariz”. Ahora, simplemente voto en conciencia, intentando poner en cuarentena las promesas electorales y ver qué es lo que pueden cumplir de eso que prometen y lo que no. Comprendo que eso a los partidos no les ha de gustar (a los partidos lo que les encanta es la devoción), pero creo que es la opción que le queda a un votante adulto….

    Igualmente buen domingo y que no le llueva, como aquí, en las anchas Castillas…

    Saludos,
    Aguador.

Gotas que me vais dejando...

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