Always look on the bright side of… (II)


Pista nacional

A nivel nacional la cosa no va mejor. En la entrada anterior les comentaba que tras las elecciones del 20-D la conclusión es que no ha ganado nadie, porque nadie es capaz de formar gobierno por sí solo. Es un tiempo político apasionante, que dicen los tertulianos memos, aplicados como aprendices de brujo a combinar las fuerzas políticas a ver qué alianza es la más estable.

También, como en el caso catalán, existe un rechazo frontal y común a la convocatoria de nuevas elecciones. Anathema sit! Sobre todo, recién llegados los descamisaos de Podemos al Congreso con sus flamantes e incomprensibles 69 diputados (ahórrense el chiste fácil: a quien le van a dar por ahí es a nosotros). La gente que les ha votado comprando su mercancía averiada de comunismo y resentimiento no ha escarmentado en cabeza ajena, viendo lo que ha ocurrido en algunas poblaciones y Comunidades Autónomas. Tendrán —tendremos— que sufrirlo en propia carne para darse cuenta de que no era una buena opción. Pero mientras tanto se come un el marrón.

El PP, con sus raquíticos resultados, no puede pesar en seguir incólume con su acción de gobierno. Pero como Mariano es quien es, ya ha tenido la caradura de decir que «ahora sí que va a gobernar». Y seríamos del género tonto si creyéramos que va a hacer con la ayuda de algún partido (o dos) lo que no hizo cuando no tenía que pactar con nadie. Ahí está el pobre Fernández Maullido machacando las palabras «estabilidad», «gobernabilidad» y bla-bla-bla que deben formar parte del argumentario fabricado para estos largos y tortuosos días de negociación. ¿Hablamos de Congreso? Claro… pero para marzo. La renovación, sobre todo si va a afectar a tu barba, cuanto más tarde mejor.

No está de más apuntar también que ya cansan los peperos con el lloriqueo y la cantarella de que «debe gobernar la lista más votada, bua-bua». De entrada hay que recordarles que existe una norma, que es la LOREG, de 1985 (perpetrada el día antes de perpetrarse una de las mayores fechorías felipistas, la LOPJ). Y que, salvo error u omisión, esa ley no dice que tenga que ser así. La dichosa LOREG no impide que haya pactos postelectorales en el que el segundo y el tercero se unan para quitarle el triunfo a la lista más votada, que no es el ganador de las elecciones, como quieren hacer ver. Yo lo he dicho muchas veces: si quieren que eso sea así, modifiquen la LOREG. Otra cosa que pudieron hacer y no hicieron porque, como me dijo un palmero pro bono del PP que ejerce de economista, “Claro. Vamos a cambiar las reglas a mitad de partido, ¿no?”. Pues no, señor: llevamos ya cuarenta años con el mismo partido y ya vemos que así no se gana. Pero la regla no escrita dice que el consexo socialdemócrata no se toca.

Y con la puntilla de que todavía podrían perder un escaño si el diputado por Segovia, un quídam llamado Gómez de la Serna (qué diferente al homónimo Ramón) es expulsado del partido sin que entregue el acta. Cosa que no hará casi seguro porque el aforamiento es en España el salvoconducto de los sinvergüenzas. Prefiere aferrarse indignamente a su escaño antes que ser juzgado por el juez ordinario predeterminado por la ley a causa de sus pifias.

Por otro lado tenemos al PSOE. Un PSOE con dos problemas que lo incendian de parte a parte: primero, el desagradable descubrimiento de que se puede horadar el suelo de Rubalcaba (de 108 a 90), a pesar de haber sacado al santo (Felipe) en procesión laica y haber ejecutado la rogativa del voto. Y el segundo, la incómoda posición de su secretario general, que está a puntito de que desde el Palacio de San Telmo le muevan la silla. El mantra socialista ahora son «líneas rojas». Las espadas están en alto y parece que va a ocurrir una especie de Nacht der langen Messer.

No obstante, tanto Pedro Sánchez como Susana Díaz tienen un serio problema de credibilidad. Por muchas apelaciones enfáticas a la «unidad de España», tenemos la memoria muy fresca. Primero, la de un señor que dijo lo de “el concepto de Nación es discutido y discutible”. Segundo, la chorrada de “eliminar el Ministerio de Defensa” del propio Pedro Sánchez. Chorrada que, si bien entra dentro de la ortodoxia de nuestra pedestre izquierda, repugna a unos cuantos socialistas honrados y no ha conseguido que los votos que se ha llevado Podemos vuelvan al redil socialista (fichar a un ex-JEMAD es sin duda mayor éxito que a una comandante, por muy acosada de género que fuese). Y tercero: ¿cómo va a encabezar la “regeneración política” alguien que sigue manteniendo la tienda del régimen autonómico más corrupto de España, con permiso de los Pujoles?

Hubiera sido preferible, en términos de “gobernabilidad” y “estabilidad” que los 69 diputados los hubiera sacado C’s, que en principio parecen menos zascandiles que los gamberros de Podemos, más prestos a destruir y a proteger a la familia que a mantener las cosas para que podamos salir del hoyo de estos 40 años. Pero habría que preguntarles a Soraya y a Carmen Porfavor el porqué de esa feroz campaña mediática contra C’s, que no ha hecho sino beneficiar a quienes quieren destruir hasta los cimientos lo que ahora tenemos, que aún tiene remedio. Y además, destruir sabiendo que lo que quieren implantar ya ha fracasado en su país de origen y en todos los demás donde se ha intentado implantar. Eso, unido a algún que otro patinazo de cosecha propia, ha provocado que las expectativas de C’s se rebajaran hasta los 40 diputados reales.

2 comentarios en “Always look on the bright side of… (II)

  1. Jajaja….se ve que no quiere hablar de Podemos. No me extraña, y muchos de los que les ponen a parir o en solfa, deberían hacer lo mismo. Ya se bastan ellos solitos para soltar burradas, “corregirlas” para la galería, querer hacernos creer que todo es posible y vendernos no una, sino mil motos.

    Permita que le recomiende la peli que acabo de ver. Palmeras en la Nieve. Muy buena.

    Saludos

  2. Desde luego. Luego ellos son los que bloquean o cierran su Twitter, para que nadie pueda capturar las “perlas” que sueltan. No hay “contexto” que las salve. Aparte de que si tuviéramos que comentar todas las “perlas” que sueltan, no acabaríamos nunca, porque TODOS ellos dicen burradas y parece que compitan a ver cuál es la más gorda.

    Tomo nota de la recomendación y es probable que la vaya a ver, junto con la última de Star Wars.

    Saludos.

Gotas que me vais dejando...

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