La táctica del salami


Esta entrada está dedicada a Adela, con cariño

Ha escrito Alicia Delibes un artículo estupendo acerca de cómo el comunismo fue cercenando en un plazo razonablemente corto las libertades de los húngaros, y que lo mismo vale ahora para Venezuela. No me cabe duda de que Chávez, tras su golpe fallido, utilizó la misma técnica; si bien hay que notar que cuando surge el chavismo, Venezuela está sumida en una corrupción imposible de atajar por medios normales. Parece que con los garrotazos de Chávez ya nadie se acuerda del estado en que estaba Venezuela antes de él. Había un caldo de cultivo propicio, que terminó de formarse con la última presidencia de Carlos Andrés Pérez, alias CAP, con quienes algunos de los nuestros hicieron tan buenos negocios. Algunos creían entonces en Venezuela, como ahora en España otros, que el dinero podría seguir circulando pese a la corrupción y que habría para todos. El resto, como dice la frase consagrada, es historia. Pero quisiera ampliar un poco más la perspectiva.

El problema, como siempre es el contexto histórico previo que proporciona el éxito a esos regímenes totalitarios. En el caso de Alemania fue el marasmo económico en que la dejó la crisis de 1929, con seis millones de parados en 1930. La Rusia de 1917 está perdiendo la guerra europea y también cabe hablar de marasmo económico. Otro tanto se puede decir de la Italia de 1929. Y así, muchos otros ejemplos. Quedan para la historia también dos constantes: la sordina que se coloca a las voces sensatas que avisan de lo que viene por “derrotistas” o “agoreras” (síndrome de Casandra) y la aparición en escena de un hombre débil que entrega el poder a esos totalitarios. Papel que en Alemania cumplió von Papen al entregárselo a Hitler, y en Rusia, por citar otro ejemplo bien conocido, el liberal y (según parece, masón) Kerenski al no poder frenar el empuje de los bolcheviques.

Pero la táctica del salami no sólo ha sido útil en la transición de regímenes débiles a regímenes totalitarios. También lo ha sido en rebajar la calidad democrática del que en 1970 se llamaba mundo libre, hasta el punto de que hoy se puede hablar de la instauración o funcionamiento de democracias de baja intensidad en la práctica totalidad de ese mundo libre. Ocurre a nivel europeo y, por supuesto, también español. En 1970, Europa (y España, por mucho que los cenutrios de siempre lo nieguen) había alcanzado un nivel de bienestar sin precedentes en el mundo. De pronto, alguien debió pensar que aquello era demasiado bienestar, demasiada riqueza y demasiados derechos. Como hubieran dicho Les Luthiers, «¡Esa hormiguita está VIIIIIIVA! ¡Hay que matarla!». Y desde entonces hemos sufrido la palabra preferida de la izquierda española: recortes en todos los aspectos. Con el PSOE y con el PP, han sido una constante.

Fijémonos en un detalle. Yo no sé cómo estaría Alemania (occidental) en los 70. Pero me parece inconcebible que el Jugendamt (Entidad Pública de Protección de Menores, diríamos aquí) pueda prácticamente amenazar con la cárcel a una familia porque una hija suya de 14 años tiene miedo de ir al colegio debido a un tema de acoso escolar, sin que se les ocurra siquiera solucionar ese tema de acoso. Y todo porque la acosadora es lesbiana (al parecer ya sabe que lo es) y la acosada rechaza sus “requerimientos amorosos”. Lo normal sería separarlas para que tuvieran el menor contacto posible. Pero ni eso se plantean. Aun dejando aparte la posibilidad de que el famoso Jugendamt esté dirigido por personas emocionalmente taradas, considero esos hechos escandalosos. ¿Milagros de la socialdemocracia sueca o pervivencia de prácticas comunistas en la sociedad alemana?

La táctica del salami ha servido también para crear una sociedad que, tras una crisis provocada como voladura controlada de sistemas de derechos y libertades, berrea «¡Vivan las caenas!», jaleada por esos periodistas sometidos de los que habla D. Francisco Rubiales Moreno en su libro homónimo. Me horroriza pensar que puedan llegar a cumplirse estas palabras de Alexander Solzhenitsyn en 1975, que la intelligentsia comunista española de entonces declaró anatema (Juan Benet y otros), en una entrevista parcialmente reproducida aquí:

Rusia ha realizado un salto histórico. Rusia, por su experiencia social, se ha colocado muy por delante del mundo entero. No quiero decir con esto que sea un país adelantado: al revés, es un país de esclavos. Pero la experiencia que hemos vivido, las vicisitudes que hemos atravesado, nos coloca en la extraña situación de poder contemplar todo lo que pasa actualmente en Occidente en nuestro propio pasado, y prever el futuro de Occidente en nuestra presente situación actual. Todo cuanto ocurre aquí ya ha ocurrido en Rusia hace tiempo, hace muchos años. Es una perspectiva realmente de ciencia-ficción: estamos viviendo los hechos que están ocurriendo en Occidente hoy, y sin embargo, recordamos que esto mismo ya nos pasó hace muchísimo tiempo a nosotros.

No quiero imaginarme una Europa futura (y dentro de ésta, a España) sometida a los dictados de un totalitarismo comunista, aunque en ese momento no se le llame así.

5 comentarios en “La táctica del salami

  1. Es un honor que llega a mis manos con el mismo cariño. Gracias, cielo.

    Este artículo es tan grande como su autora. ¡Fantástico, Alicia!.

    Ratifico con mi experiencia que, tras dos generaciones rotas, la atmósfera de ideología mezcla marxismo-comunismo-nazismo sigue contaminando las mañanas espesas del distrito con sede en “Cielo di Berlino”.

    El marxismo lo introdujo un ex-rabino (http://www.amazon.com/Karl-Marx-Burden-Rejected-Politics/dp/0742511669). El comunismo fue la consecuencia de un “mal marxismo”, a falta de socialismo y demás.

    Lo que está claro es que el exterminio de 6 millones de judíos no fueron el objeto de un odio patológico sino la “locura que produce el deseo ilimitado de grandeza”. Es el peligro que corren las víctimas de un psicópata al poder (seguido de un coro de aduladores), cuando se creen héroes mesiánicos con derecho a rescatar.

    El comunismo es tan peligroso como negar que existe el demonio y su influencia.

    Como dijo Aristóteles: “Y la obra del hombre sólo puede consumarse adecuadamente si está en conformidad con los preceptos de la prudencia y la virtud moral, si es cierto que la virtud evidencia el fin recto y la prudencia los mejores medios que conducen a ese fin.”

  2. Mil gracias, tesoro, por reivindicar justicia en el caso personal de esta pre-adolescente.

    Conozco este caso de primera mano, y desde estas líneas quiero apelar no ya a la moral religiosa, pero sí a una ética social. Si se habla de democracia y derechos, ¿dónde está el derecho de esta adolescente? ¿Debe ir al colegio y aceptar el acoso de una compañera de otra orientación sexual? ¿Debe venderse a ella y al profesorado para salvar el curso? ¿Debe aceptar el acoso con la complacencia de un Jugendamt que te dice que “a esa edad ya sabes defenderte”? ¿La defenderá un servicio social en manos de gente tarada emocionalmente? ¿Y a los padres se les enviará la policía para proteger a la adolescente? Esta es una sociedad comunista y neonazi, que se aprovecha de una democracia para ensalzar una política de ideología nacionalista (ultranacionalista). Sí, eso creo yo, no hay ni izquierda ni derecha, sólo revolucionarios en contra de la acogida de refugiados, pero no a favor de los derechos éticos de esa sociedad. Democracia que protege y acoge a miles de refugiados, pero que es incapaz de defender los derechos de una adolescente.

    Muchas gracias, Luis, por demostrar empatía, por demostrar que por encima de las ideologías políticas te importa la justicia. La justicia que parte de unos valores morales, valores justos para todos. Desde el derecho a la maternidad, el derecho a eliminar de la ecuación social el aborto. El derecho a creer que abortar no es una solución a un problema social. Se contradicen todos. Primero incentivan la natalidad con la acogida de refugiados. Después legalizan todo tipo de políticas a favor de la muerte. Atusan miles de banderas en favor de los derechos de cuatro feminazis, desorientadas y enfermas. Y todo esto es consentido por una política democrática que cree que todos estamos bien cuando se concede el “gusto” a todos; ¡pero ojo! Les saldrá mal, pues la sociedad ya tiene comportamiento psicopático y si concedemos todos los gustos a los psicópatas… ¡ya sabemos lo que puede pasar!

    En una entrevista que leí en un rotativo local, preguntaron a niños de edad entre 9 y 12 años sobre tema social. Me quedé con el gusto amargo en la saliva. Les preguntaron a estos niños si se sentían felices en su ambiente familiar y social. Respuesta del 80%: no se sentían ni queridos ni bienvenidos. No me extraña que las alemanas, sintiéndose así de bien recibidas cuando nacen, se decidan a NO ser madres de familia numerosa. En una sociedad donde está mal visto serlo y donde se quiere más a los “perritos” que a los niños, es difícil que se fomente el gusto y el amor por los niños y las familias. Las familias están en desuso, tanto como el tener hijos..

  3. Últimamente estamos viviendo en España una extraña “transformación”. A la situación de incertidumbre política se suma la sobranza de dichos anticatólicos, antimilitares y, si me apuran, antivalores.

    Insisto. Debemos ser el pueblo, las personas que creemos que España no debe entrar en caida, los que debemos arrimar el hombro para evitar que lo bueno sea despojado por lo imposible de soportar. Somos mayoría los que así pensamos, y por eso da gusto saber que personas como Aguador y Adela así lo ven también. Me alegra saber que estais ahí.

    Saludos

    • Van cogiendo poder, amigos Pablo y Adela. Y, como digo en la entrada, no hay nadie enfrente. Ni siquiera la Iglesia quiere ya alzar públicamente la voz. Ha cogido miedo de los colectivos LGTB y feminazis, totalmente contrarios a la familia como la entendemos tradicionalmente. Los obispos saben que en cuanto alcen la voz toda la jauría anticatólica se les va a echar encima, pudiendo llegar a la agresión física (no sería la primera vez). Prefieren contemporizar y procurar tener “la fiesta en paz”. Mientras tanto, los ingenieros sociales van haciendo su trabajo lentamente y con impunidad. Luego nos extrañaremos y nos preguntaremos “¿de dónde han salido estas bestias”? Respuesta: de nuestra falta de actuación y de nuestro miedo de actuar.

      Saludos,
      Aguador.

  4. Estoy muy agradecida por encontrar personas con las que coincidimos en valores.
    Gracias, Luis, por apoyarme en todas las circunstancias tan duras y difíciles que he vivido estos tres últimos anios.
    Te quiero mucho.

Gotas que me vais dejando...

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