Anticristos de tres al cuarto (y II)


Ésta también es para Adela, con cariño

Para todos estos grupos o «Estados dentro del Estado» de la Iglesia, al parecer, cuenta menos el interés general de todos los católicos que el suyo propio. Pongamos, por ejemplo, la revisión de criterios que el Papa Francisco ha forzado respecto de la nulidad canónica, en el sentido de eliminar trabas burocráticas en aquellos casos en que la convivencia matrimonial dentro del catolicismo (pues para eso se casa uno por el rito católico: no como “mero trámite” o “mera cuestión de forma”, sino porque es consciente de a todo lo que el Sacramento le obliga) resulta de todo punto imposible. Esto ha partido por la mitad el negocio redondo que eran esas nulidades para algunos y ha puesto en evidencia también la vergüenza de que para “intentar la nulidad”, simplemente no se podía ser pobre, con el escándalo derivado de la compra de nulidades para señoritos y señoritas “bien”. Esto explicaría también por qué cierta persona me dijo hace tiempo que “los muros del Paraíso son muy altos para ciertas personas”. Y cabría añadir además que para esas ciertas personas “quien no pague una pasta muy gansa no entra”. Es normal que esos «Estados dentro del Estado» estén rabiosos con el nuevo Papa, simplemente porque les quita una interesante porción de negocio. Uno, que es católico de a pie, no deja de acordarse de lo que hizo Jesucristo con los mercaderes del templo (Jn 2:13-16). La cura de humildad es buena para todos, oigan.

Como sea, cierro esta serie de dos entradas pidiendo que despierte la Iglesia de su letargo. Ya no sólo porque, si no nos andamos con cuidado, a los cristianos nos volverán a perseguir y a asesinar en suelo europeo. En este sentido, ya dijo Juan Pablo II que “había que recristianizar Europa” (Europa, nuevamente tierra de misión). El peligro, a estas alturas, no son sólo los musulmanes fanáticos. Empezamos a necesitar cristianos valientes, sacerdotes valientes, prelados valientes que defiendan la doctrina cristiana frente a los ataques (sutiles o menos sutiles) de aquellos que quieren borrarla de la faz de la tierra. Las cunetas de las carreteras están llenas de personas que contemporizaron, que no “creyeron que la cosa iba a llegar a tanto” o que creyeron en “la paz a cualquier precio” y demás.

Matizo también: “valientes”, que no “fanáticos”. Y entre estos últimos incluyo a aquellos que se dedican a esparcir la especie de que “este Papa es el Anticristo”. No me valen cristianos “flojos”, ni tampoco cristianos “pasados de rosca” y “en posesión de la única verdad”. Ojalá los cristianos recordásemos las palabras de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). Lo demás no nos lleva a ninguna parte. Así que, por favor: dejen de fastidiar con eso del “anticristo”, que no hace más que servir a intereses espúreos y que no hacen ningún bien a la Iglesia.

Un comentario en “Anticristos de tres al cuarto (y II)

Gotas que me vais dejando...

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