Trumpazo (III/1)


Me queda por reflexionar, en esta serie de entradas, sobre algunos otros efectos que ha provocado el desembarco de Trump en la Casa Blanca. Teniendo en cuenta que la campaña que ha llevado a cabo no ha sido más que una cortina en que ha mostrado unos modales poco adecuados —en esto Clinton y sus partidarios tampoco se quedaron atrás—, queda por saber qué parte de todo lo que dijo en campaña va a mantener.

En política internacional hay un asunto que preocupa a los dirigentes europeos y que en este blog hemos mencionado alguna vez: la famosa relación transatlántica entre Estados Unidos y Europa. De este lado del Atlántico piensan que «puede haber problemas» y ya han organizado lo que se ha dado en llamar la cena del miedo. Una reunión de los principales mandamases de la UE cuyo orden del día contiene un único punto: «a ver qué hacemos ahora». Máxime cuando parece seguro que los ingleses, que son los otros que tienen un ejército digno de tal nombre en Europa, también van a irse puesto que su gobierno no va a rectificar el resultado del engaño del Brexit.

Pero si es perfectamente lógico, hombre. Les explico: los USA, hasta ahora, habían tenido a Europa como prioridad debido al avance del comunismo. Cayó el Muro de la Vergüenza europeo, el de Berlín, y los USA se comprometieron a seguir desplegando un dispositivo defensivo en Europa ante futuras amenazas. Un dispositivo que les cuesta un pastón, además. Sin embargo y desde hace 27 años (los que hace que cayó el Muro), la izquierda cateta y troglodita que padecemos en Europa no deja de dar el coñazo con el pacifismo. Incluso yo, desde que tengo uso de razón, recuerdo aquellas consignas de «¡OTAN no, bases fora!» que berreaba la izquierda antes de que un presidente… socialista… nos hiciera entrar en la OTAN.


Siempre me pareció curioso que protestaran por el militarismo de los USA y no por el de la URSS. Pero claro: ése sí que estaba justificado. Había que defenderse de las agresiones imperialistas americanas a base de jeans y Coca-Cola. Frente a los misiles Pershing, los SS-20 moscovitas. Faltaría más. Que en 1989 y en los años siguientes quedara sobradamente demostrado que los misiles no son materia comestible no ha arredrado a estos héroes de la pancarta (y de nada más). Siguen ahí dando el coñazo con consignas viejas y nuevas sobre el mismo tema (principio de orquestación); y la propaganda parece haber calado en la superestructura, que diría Marx.

Un comentario en “Trumpazo (III/1)

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Gotas que me vais dejando...

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