PP

Albiol

Posted on Updated on

Los habituales de mi blog sabrán que no me estoy refiriendo al futbolista Raúl Albiol, valenciano de pro. Me estoy refiriendo al hombre del momento, el exalcalde de Badalona Xavier García Albiol, que ha sido nombrado candidato del PP a las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre próximo. Varias son las cosas que me han llamado la atención.

La primera de todas, la violentísima reacción de la prensa progre, sobre todo de El País. Han sacado toda la artillería pesada contra él, tratando de que su nombre quede «indisolublemente unido» a la palabra xenófobo. Lo cual, naturalmente, viniendo del Pravda bis, es completamente falso. La labor de García Albiol, hasta donde se sabe, consistió en mantener a raya a los delincuentes, fueran gitanos rumanos o de etnia catalana, ahora que los indepens están dando el coñazo con que se parecen más a los franceses que a los españoles…


Bueno, éstos sí que tenen una retirada, ¿no?

Pero eso bastó para que le tildaran de «xenófobo». Detalle importante: los vecinos estaban contentos con él y subrayaban el divorcio de la izquierda badalonesa con la realidad. Por fin, ahora en 2015 han visto el cielo abierto: han hecho falta cinco partidos para echarle, pero lo han conseguido, gracias al efecto perverso de no castigar al alcalde, sino al presidente de su partido, que comentábamos aquí. Nota: tiene mucha gracia que llamen xenófobo a García Albiol aquellos cuyo partido pactó la sociovergència con un partido nacionalista y xenófobo por definición, por cuanto ha excluido todo lo espanyol de su universo (casi consiguen cambiar de nombre al club periquito, pero finalmente éste resistió).

Otro de los argumentos de los resentidos es la recolocación. García Albiol pierde su alcaldía; pero como es un valor en el partido, de algo le han de recolocar. ¿De diputado autonómico? Poca cosa con su experiencia y el hecho de que, como él mismo dice, «no ha perdido jamás unas elecciones». Hay varias circunstancias que se han dado para este recanvi. La primera, que como líder Sánchez-Camacho ha sido una nulidad total y ha hecho que su partido caminara un trecho muy largo en la senda hacia la irrelevancia.

A veces me pregunto qué noticias llegaban a Madrid de Barcelona y quién las filtraba. Siendo malvado, diría que históricamente el PP ha sido el cortijo de los Fernández, el grande y el pequeño. Y que filtraban tan eficazmente que en Madrit no tenían ni idea de por dónde respiraba el partido en Barcelona. De hecho y aunque no se habló mucho del asunto, es posible que Carina Mejías optara por saltar del partido por eso. A Daniel Sirera, en cambio, le dieron un carguito en el CAC —censor oficial de lo catalanisme— y, como suele decirse, muts i a la gàbia.

En cuanto al currículo político de Sánchez-Camacho, si exceptuamos lo de dejarse hacer un hijo por el ministro Pimentel, su mayor gesta política fue clavarle un puñal por la espalda a María San Gil cuando el malhadado congreso búlgaro de Valencia. De apoyar los presupuestos de (entonces) CiU en 2010 ni hablamos, de cuando Mas daba el coñazo con su pacte fiscal. Lo de prepararle un interrogatorio con método a Vicky Álvarez Martín en La Camarga hubiera sido motivo suficiente en partidos de otros países para fulminarla de inmediato. Pero uno no sabe si es que volvió a funcionar el filtro o es que Mariano es de otra pasta.

Total, que debió fulminar a Sánchez-Camacho hace un año por lo menos, cuando se supo de sus métodos. Claro que tampoco la historia del PP ayuda en eso: Aznar tardó nueve meses en fulminar a Josep Piqué —el que a mí me echó de ese partido— tras perder las autonómicas de 2003, en las que rezaban unos carteles muy significativos acerca de sus intenciones: «Vamos a Más» (no se molesten: esa cartelería no se encuentra ni en internet). De cuando el PP creía que atrayéndose a Unió, considerada más moderada que Convergència, podrían frenar a Pujol. Y eso que ya había aparecido en el horizonte el cas Treball (antes Pallerols). Ilusos.

Yo deseo mucha suerte a García Albiol. La va a necesitar. No necesita que lo presenten, desde luego; pero la designación llega tarde y, digan lo que digan, en poco más de dos meses no se hace un perfil de President. Mucho más con las dificultades que le pondrán para acceder a los medios allí, que es donde tiene que convencer, no en Génova, 13. Pero tendrá bastante de ganado si su discurso es claro y dice todo aquello que hasta ahora el PP nunca se ha atrevido a decir para que no le vuelvan a pintarrajear, apedrear o quemar las sedes. Y no sólo por recuperar votos que se fueron a C’s. Que si el PP hubiera mantenido el hacha en posición nunca jamás C’s hubiera tenido oportunidad de surgir. Vamos a ver si ahora ésta es la buena.

Tramoya

Posted on Updated on

Siempre me ha disgustado ese vocablo exportado al tertulianés en cuanto a la polisemia. Me refiero al escenario: «Se crea un escenario…». «El escenario más deseable sería…», dicen esos sesudos tertulianos obligados a elucubrar por un moderador con carné o que ha de hacer méritos para que no le fulminen por tibio. Y no me gusta por una razón esencial: porque hace parecer a todos los intervinientes unos actores. Pero no actores en el sentido latino de que «hacen» (actor qui agit est), sino actores en el sentido griego de la palabra: ποκριτς, es decir, hipócritas en tanto que «representan un papel».

Y en esas estamos, con la legislatura echando las últimas boqueadas. Después de tres años y medio de andar mareando la perdiz y pedir la hora, ahora al Gobierno le ha entrado mucha prisa. Sabe que no repetirá ni de coña la mayoría absoluta que los ciudadanos le dimos en 2011, porque nos hemos dado cuenta que para los ocupantes de la mal llamada planta noble de Génova, 13 no existe nada más allá. Y porque desde que ocupó el poder no ha parado de dar bofetadas a su otrora electorado más fiel, que era el conservador católico (representado tradicionalmente por el hoy amortizado Mayor Oreja). Y teme que no le valgan el milagroso pacto con C’s (después del resbalón andaluz y de algún otro, muchos se lo piensan) ni apelar al «si no me votas vendrán los rojos», es decir, el voto del miedo.

Así, pues, sufre nuestro Gobierno cagalera legislativa desde el 31 de marzo. Indescriptible, oigan. ¡Pero si han sacado una “Ley de la Jurisdicción Voluntaria” (pendiente desde el 2000 por la reforma del enjuiciamiento civil) y no han tardado ni una semana en volverla a reformar! O, por ejemplo, la reforma de la Ley que regula el tercero de los poderes del Estado, la LOPJ, que tiene nada menos que 68 páginas… de reformas y que ha de entrar en vigor el 1 de octubre próximo.

Pero la expresión máxima de la tramoya que reza en el título de hoy es la llamada «Ley de Seguridad Nacional». Es una norma que el Ejecutivo se ha sacado de la manga para «hacer como que hace algo» frente a los que llevamos diciendo desde hace tres años y medio que el desafío del desnortado Artur Mas y sus compañeros de viaje es sencillamente intolerable. No menos intolerable es que Montoro le siga regalando nuestro dinero (que haga lo que quiera con el suyo, que bastante tiene con lo del equipo económico habitual). Pero ahí llueve sobre mojado, así que ni nos vamos a molestar. Está en trámite en las Cortes, pero cabe la posibilidad de que esté aprobada antes del 27-S, fecha de las elecciones catalanas.

Para que quede clara mi posición, preferiría que una ley así, que puede al parecer suspender sin muchos aspavientos la autonomía de una comunidad —especialmente de la catalana, cuyos cargos se han distinguido por incumplir sistemáticamente lo que no les ha convenido—, no tuviera que aplicarse nunca. No obstante ello, en caso de que se den los presupuestos para que se aplique, me sorprendería gratamente que al Ejecutivo «no le temblara la mano» y la aplicase con toda su fuerza. Después de años de pedir la aplicación del 155 CE sin resultado alguno, estaría bien que se pusiera firmes a aquellos que pretenden aprovecharse de su posición para que les financiemos sus caprichos.

Pero precisamente por ello, temo que no se aplique. Verán. El consexo socialdemócrata está montado sobre la base de tres pivotes fijos: PP, PSOE e independentistas (vascos y catalanes). Y luego otros que van y vienen. Los independentistas (ya no «nacionalistas») se han echado al monte en Cataluña. Su estrategia es que los demás lleguemos a la conclusión de que la independencia es más barata que seguir financiando sus chorradas. En cuanto a los vascos, Euskadi no se mueve pero en Navarra hay un terremoto gracias a los socialistas, que han pactado con los podemitas y éstos, a su vez, han entregado el gobierno a Bildu, una de las marcas blancas de ETA. Y pende sobre esa autonomía la espada de Damocles de la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución, que habla de un eventual referéndum y posible incorporación (Anschluss) de Navarra al País Vasco.

Puestas así las cosas, tenemos lo siguiente: los enemigos interiores de España quieren devolvernos al año 1000. Los independentistas, porque unos están con su Zazpiak bat (los famosos siete herrialdes o territorios que los independentistas vascos creen suyos por lo menos desde Krutwig en uno) y otros con sus Païssos Catalans de mentira, que van «de Fraga a Maó i de Salses a Guardamar». En el primer caso no lo sé; pero en el segundo la bronca está asegurada, pues ni en Valencia ni en Baleares están todos de acuerdo con esa idea. Ni mucho menos.

El otro enemigo interior de España es el PSOE. Puede que haya socialistas honrados individualmente, por supuesto. Pero como partido la línea que marcan sus dirigentes es muy otra. No hay más que ver a Pdr Snchz y su errática política como líder de ese partido. Por un lado, deja que el PSC se eche al monte (¿no tiene autoridad siquiera moral para ponerles firmes?) con los independentistas y por otro la herencia recibida, también de ZP, que puede resumirse en esto…


… que por otro lado es lo que pide a gritos el gilipollas de Sánchez Gordillo, el señorito de Marxinaleda (que no haya nadie que le dé una bofetá con toa la mano abierta, cuando menos para que se calle y deje de decir tontás…). Ha dado en decir poco menos que Andalucía tiene tanta personalidad histórica como Navarra y tal. Pero las tonterías que dice se las dejo espigar a ustedes. Es cansado: son muchas y hace mucho calor.

Si seguimos convirtiendo a nuestro Ejército en una ONG y vendiendo armas a todos los países del Magreb, esto es probablemente lo que ocurra. Marruecos llegará hasta las Canarias y al Tajo. Pero como el odio a España por parte de esos independentistas al parecer es absoluto, apocalíptico y global, a nadie le importa. Y ante una mal llamada sociedad civil amorfa, que sólo quiere fúrbo y gambas, que salvo excepciones se avergüenza de su historia y cuyos miembros sólo se preocupan de llamar «fascistas» a los demás para no ser señalados por esos otros, no hace falta mucha gente para tomar el poder al asalto. Y, al igual que en el año 711, para los musulmanes sería un paseo. Quien crea que la OTAN nos va a defender con muchos bríos, que se vaya desengañando. Para entonces podremos pedir cuentas al maestro armero. Y, preocupe en Bruselas o no, nuestros problemas serán el principio de los suyos también.

Por tanto, sería bueno que el Gobierno del PP, que tanta energía emplea en crujir a sus propios, empezara a mirar más allá de Génova, 13. Hemos entrado en unos tiempos en que nos jugamos nuestra propia existencia como nación. Necesitamos estadistas, no politicuchos de tres al cuarto que sólo están pendientes de las próximas elecciones. De hecho, si fueran estadistas no tendrían que preocuparse de ellas.

Ojalá que esa Ley de Seguridad Nacional valga para algo y no sólo para tapar las bocas de quienes pedimos una intervención más firme ante el desbarajuste nacional. Si no la van a aplicar aun dándose los requisitos que hagan al caso, mejor dejen de tramitarla y no nos tomen el pelo. Gracias.

Voz que clama en el desierto

Posted on Updated on

Hace algunos días en ABC aparecieron dos vacas sagradas del que podríamos llamar «PP histórico»: primero, Mayor Oreja y después, José María Aznar, presidente de honor de esa formación que parece querer jugar el papel de Pepito Grillo.

He leído la Tercera que cedieron al primero y la entrevista al segundo y no he podido reprimir una punzada de melancolía, especialmente por la Tercera. Mayor Oreja, el mejor ministro de Interior que ha habido en democracia, siempre tan acertado en sus previsiones acerca del mundo terrorista, hablaba en esa Tercera como uno de esos generales retirados que, una vez dejan el empleo, escogen ese diario para desahogarse de todo lo que no podían decir cuando estaban en activo.

Hablaba, como siempre, de su tema favorito: los movimientos del terrorismo vasco. Glosaba en esa página los hitos más importantes de esa historia. Todo bien, hasta que me percato de un detalle: ¿dónde está el PP en ese relato? En ningún sitio. Mayor Oreja agita el fantasma del frentepopulismo, algo que puede ser verdad. Pero obvia un punto muy importante, a nuestro parecer: la propia responsabilidad del PP en la marcha de los acontecimientos. Responsabilidad que no es por acción (ése sería el caso del PSOE), sino as usual en Mariano, por omisión.

¿Por qué? Bien, aquí seguramente habrá quienes sepan más que un servidor de ustedes; pero por mi parte yo apuntaría dos factores: uno, el aplauso con las orejas (no, no es un chiste) del fin de la violencia. De eso al «ETA está derrotada porque ya no mata», un paso. El comunicado que sacó Génova entonces fue vergonzoso. Poco menos que les faltó recomendar votar a ZP por querer ser El Pacificador. Y dos, la bendición que echó el TC a la entrada de Bildu y Sortu (brazo político de los etarras) en las instituciones. Como todos sabemos de qué pasta está hecho el TC y además, un servidor de ustedes ya comentó la jugada aquí, a esos enlaces me remito.

En segundo término, tampoco es desdeñable la entrada que por parte de Soraya se dio a Pablemos. Entrada primero en Intereconomía, cadena televisiva hoy poco menos que desahuciada y que resiste sólo porque su «Gato» huele mejor que el Gato pepero de 13TV. Pablemos era en ese momento como Humpty-Dumpty, pero al revés: se había pegado el gran tortazo y ni siquiera cuatro periodistas de talla en sus antípodas ideológicas (entre ellos García Serrano y Federico) pudieron hacerle modificar sus equivocadas opiniones, dado su apego con Loctite al argumentario. Que después de eso la Cuatro y La Secta, más todo el acompañamiento progremasónico, le hicieran la ola, no sé si estaba previsto, pero eso fue lo que ocurrió, en perjuicio ─entonces─ de opciones más sensatas como C’s o VOX. Hoy ya vemos que C’s está siendo asimilado y digerido por el sistema. Y en cuanto a VOX, resiste… pero sin el feedback de las cadenas generalistas, en las que son Soraya o Carmen-por-favor las que dan el placet o el non placet, no tienen mucho que hacer.

No menos importante es algo que propone Mayor Oreja en su Tercera: «recuperar la verdad». Podríamos empezar por recuperar la verdad del 11-M. Podríamos empezar a explicar por qué, después de una oposición absolutamente menguante durante el período zetapero, el PP no se dedicó a recuperar la verdad tras su victoria electoral, con la legitimidad añadida de su mayoría absoluta. Y podríamos seguir por invitar a Aznar a que explicara aquella enigmática alusión a los «desiertos lejanos»… y tal vez otros asuntos de los que él parece saber y no va a abrir la boca. Huele que apesta a omertà… pero estaría bien que hablasen.

O tal vez se trata de una simple cuestión de postureo. Tal vez Mayor Oreja y Aznar, como restos que son de aquel PP que sacó a España del marasmo felipista y que aun así, se dejó cosas por hacer (por ejemplo, investigar a los Pujoles cuando ya tuvo mayoría absoluta para cortar en seco su carrera delictiva política), aparecen en el momento exacto. Aparecen cuando la fe marianista pasa por sus momentos más bajos y es necesario recordar los tiempos pasados (¿mejores?) para reactivar el voto. Pero sepan ustedes que esos tiempos pasados no van a volver. Y no lo harán porque los actuales dirigentes se están encargando de ello, haciéndose el harakiri si hace falta. Por tanto, cuando ustedes votan PP no están votando a Aznar y a Mayor Oreja, sino a la patulea actual, que ni tiene capacidad ni tiene ganas de devolver a España a aquellos tiempos en que éramos la envidia de Europa. Patulea que, dedicada a la geshtión, ha dejado la política con mayúsculas a la izquierda. Algo peligrosísimo, pero que a ellos parece darles igual porque tienen el riñón bien cubierto.

En fin. Preferiría, como dice mi amigo Paco, que se dejaran de tanta palabrería e hiciesen algo, si es que de verdad van a volver. Y si no van a hacerlo, mejor se callan y se dedican a escribir sus memorias, a la poesía pura, a la canción de autor o al macramé. Que me imagino yo lo que temen: que los chicos de Soraya, ese arácnido completamente desarrollado hoy, les busquen cosillas como hicieron con Rodrigo Rato. Con todo, lo peor no es que se las buscaran. Lo peor sería que esos chicos de Soraya, tan eficientes ellos, se las encontraran. Y así, de paso, quedaran desactivados, allanando el camino para que Mariano pudiera decir en noviembre Le parti c’est moi. De hecho, ya dice ahora que «no cree tener enemigos dentro del partido». El cinismo va también en el sueldo.

Cállate la puta boca 2

Posted on Updated on

Desarrollo

Así las cosas, estamos en 2015. Los políticos han entendido el mensaje y ahora se dedican a dar la brasa también en las redes insociales. Parafraseando cierto chiste que corre por ahí, «Dios inventó las redes sociales para que las personas pudieran debatir la realidad directamente y sin intermediarios políticos, y el diablo creó los trolls y simpatizantes de partido para enturbiar el debate o herirlo de muerte».
Leer el resto de esta entrada »

Ai, la censura (II)

Posted on Updated on

El campanazo

El campanazo del ministro Catalá Polocú ha resultado ser lo siguiente. Ha decidido que los españolitos de a pie debemos estar hartos de desayunarnos todas las mañanas con escándalos judiciales, sobre todo de los de su color. Leer el resto de esta entrada »

Ai, la censura

Posted on Updated on

Se nota que se avecinan tiempos turbulentos para las Batuecas. El consexo socialdemócrata se cae a cachos y los que cortan el bacalao sin presentarse a las elecciones cada vez tienen menos empacho en mostrar la realidad del régimen que vivimos.
Leer el resto de esta entrada »