Uncategorized

Turbo (I)

Posted on Updated on

En estas Batuecas de nuestros pecados nunca han de faltar sorpresas. Parece que hemos dejado atrás el ruhig fliessender Bewegung y hemos entrado en fase de centrifugado. Todo parece ir al mismo tiempo a dos velocidades: muy rápido en el día a día, lento en lo que podríamos llamar el tempo general. Una cosa es segura: que todo esto se inició el 25 de mayo de 2014, al día siguiente de las europeas. Apenas una semana después abdicaban a Campechano I —sobre todo porque él, a pesar de la mala imagen que representaba, no se quería ir ni a tiros—. El nuevo Rey se lo ha tomado con calma y poco a poco va restaurando el prestigio que necesariamente debe poseer la Jefatura del Estado. Muy a su pesar, los energúmenos que gritan Delenda est Monarchia! y otros que teorizan sobre el «carácter arcaico de la institución» van a tener que esperar mucho para poder cumplir ese sueño húmedo.

Bien es verdad que pudo haberse dado más prisa en asuntos que dependían de él. La desposesión o revocación del ducado de Palma al cuñao empalmao y a su enamoradísima esposa, a la sazón hermana del Rey nuevo y digna vástaga de Campechano I, es más que justa. Más aún si tenemos en cuenta la vergüenza que debieron sentir los palmesanos de verse representados por un ¿señor? del que poco a poco se va demostrando que se ha comportado como un sinvergüenza. Falta, quizá, que pase la escoba para barrer a los cortesanos y a otros que han usado el nombre de la Corona en vano y haciéndolo han obtenido pingües beneficios; pero por la cuenta que nos trae a todos y a él el primero, se dará prisa en hacer limpieza.

Turbo también en el curso de los acontecimientos tras las autonómicas y municipales. Muchos han cambiado de color dando entrada a personas que en otras circunstancias no hubieran sostenido la escoba a la puerta de un Ayuntamiento. Si hace un año nos hubieran dicho que la futura alcaldesa de Madrid iba a ser una jubilata de la toga, con 71 tacos y ciertos problemillas con la Justicia, nos hubiera costado creerlo, sobre todo si enfrente tenía nada menos que a Esperanza Aguirre. Pero el cabreo contra Mariano Rajoy —que es en lo que se convirtieron esas elecciones— y el fuego amigo hicieron el resto.

A velocidad turbo nos hemos enterado de que en los Madriles hay por lo menos dos concejales de Podemos Ahora Madrid que son simplemente impresentables. Personas que se excusan en que «cuando afirmaron lo que afirmaron no eran cargos públicos». Si los partidos respetaran la Ley de Partidos, esos señores no hubieran salido de concejales. Pero debe ser que la parió Aznar, razón por la que no la respeta ni Mariano. Los chascarrillos sobre el Holocausto o sobre las víctimas del terrorismo no pueden formar parte del curriculum vitae de alguien que accede a un cargo público. No menos impresentables son quienes apoyan las palabras de esos concejales, que paso de enumerar porque ustedes ya los conocen de sobra.

Lo anterior también nos ha llevado a enterarnos a velocidad turbo de que la jubilata de la toga, Manuela Carmena, no es más que un monigote en manos de Pablemos. Sólo así se explica que ante los tweets ofensivos de Guille Zapata y de Pablo Soto, a la señora no se le ocurriera destituirlos fulminantemente. Y no fue así porque fue Pablemos quien le hizo la lista. Y cuando en las redes se levantaba el clamor popular (esa «voz del pueblo» que tan poco aprecian los populistas), pasó lo siguiente: el segundo sigue donde está y el primero se ha acogido a la figura de la semidimisión, de tanto predicamento en la política batueca. «Tienes que irte de concejal (¡de Cultura!), pero tranquilo, que te ponemos de concejal de distrito en Fuencarral».

Pero lo peor no fue eso. Lo peor fue que cuando ese clamor en las redes sociales enfocó a Carmona como mamporrero de Carmena (fue el PSM quien entregó Madrid a Podemos) y éste inició un conatito de pedir la dimisión de los antedichos, Rita-me-irrita Maestre (una pija de izquierda) surgió cual monstruo marino de las profundidades del océano feminista laico y vino a decirle que se callara y que no jodiera. Posición que Pablemos reforzó con amenazas nada veladas.

Ai, la censura (III)

Posted on Updated on

Otra de las derivadas de este campanazo es que el ministro ha servido en bandeja a la oposición la campaña propagandística correspondiente. Leer el resto de esta entrada »

Nariz tapada

Posted on Updated on

Hemos asistido este fin de semana (la onda expansiva ha llegado hasta Berlín, donde me encuentro precisamente ahora) a la ejecución pública de Rodrigo Rato, como si de un autodafé se tratase. El hereje Rato ha sido públicamente acusado de ser adorador en secreto del becerro de oro en vez de quemar incienso en el altar de la verdadera fe marianista, lo que le ha valido ser quemado en la hoguera de las vanidades políticas. Leer el resto de esta entrada »

Más de lo mismo, pero distinto (y III)

Posted on Updated on

Lecturas en clave nacional

Si no se tratara de una resignación suicida, cosa que creo a nadie conviene, se diría que hay gato encerrado. En mi opinión, éste es el gato encerrado: uno de los consexos básicos del régimen de 1978 se asienta sobre una especie de Pacto de Tordesillas entre los máximos representantes de la «derecha» y la «izquierda». Es decir, el reparto de territorios. Tú no me tocas las narices en Sevilla y yo no te las tocaré en Madrid. Tú no me tocas las narices en Galicia y yo no te las tocaré en Asturias.
Leer el resto de esta entrada »

Feliz día del feminazismo

Posted on

Aguador:

Supongo que como es una mujer quien lo dice, pocos se van a atrever a echarme los perros. Y, tal y como dice ella, «feliz día del feminazismo».

Originalmente publicado en Luftballons:

Queridos todos,

Feliz día del feminazismo.

No era el post pensado para hoy, pero vistas las RRSS a estas horas, reconozco que es difícil resistirse. Y puestos en esta situación, es un día tan perfecto como cualquier otro para poner negro sobre blanco algunas cuestiones:

1. Quiero ser libre, y que sea sólo yo la que decida lo que me atañe.

2. Acepto, y me gusta, la diferencia natural que existe entre todos los individuos. Y precisamente por ello, y asumiendo siempre que no existen dos individuos absolutamente iguales, quiero ser tratada igual que cualquier otro, sin que mi sexo (que no género!) o religión suponga una diferencia, en positivo o negativo.

3. Rechazo todo tipo de cuotas, por discriminatorias. Me considero tan (o tan poco valiosa) como cualquier otro y todo lo que logre en la vida quiero hacerlo con mi esfuerzo y mi trabajo, y no porque alguien…

Ver original 158 palabras más

Sopakonondas (II)

Posted on Updated on

Transposición

La pregunta del millón para nosotros es ahora si se puede transponer lo ocurrido en Grecia a las Batuecas. Mi respuesta es no, pese a que algunos hablan de precisión milimétrica. O sí, pero con diferencias significativas.

Ahora mismo hay una diferencia fundamental, para empezar: Tsipras es un griego que no se avergüenza de ser griego. Grecia es un país que ahora mismo está en el Tártaro socioeconómico, pero eso no le impide a Tsipras sacar pecho y decir que pese a todo, él es griego. Si lo comparamos con Pablemos… bueno, la comparación cae por su propio peso. Al lado de Tsipras, Pablemos y su gente parecen unos zascandiles de cuarta y poco más. Sin ir más lejos, en la manifestación de ayer se vieron banderas republicanas (cómo no), banderas rojas con la hoz y el martillo (cómo no), banderas griegas (¿eeeeh?),,, y ni una sola bandera española oficial. Gracias, casta, por educar al pueblo en el antipatriotismo. O por haberlo permitido (gracias también, PP). Después de ZP, a la casta política batueca tiene dificultades notorias para pronunciar la palabra «España» y prefiere sustituirla por la no menos tradicional Estepaís, conocida por lo menos desde Larra.

Eso nos lleva a otra afirmación dentro del mismo punto: a diferencia de Pablemos, Tsipras no ha pactado con filoterroristas (Herrira) ni con grupos que amenacen la soberanía griega con aspiraciones independentistas (representados en la formación podemita por Gemma Ubasal). Pablemos no sólo no tiene problema en hacer ambas cosas sino que además se ha pasado por la piedra a Enric Martínez, candidato a primarias en Cataluña. El señor Martínez ha cometido dos imperdonables errores: acudir a dos tertulias fachas (Sin Complejos, de Luis del Pino y La Marimorena de Carlos Cuesta) y además, defender la unidad de España, ambos gravísimos pecados contra el Padrecito. Ni siquiera le han dejado presentarse, que tiene narices la cosa en un partido que pretendía agitar la bandera de la regeneración. Nada tiene de extraño cuando recordamos que la Constitución es para ellos ese papelucho y que por tanto su art. 6 no vale absolutamente para nada.

Segunda e importante diferencia: ni a Tsipras ni a ninguno de los miembros de su nuevo gobierno les han encontrado pifias. A Pablemos y su banda, en cambio, ya les han encontrado varios expedientes X. Actuaciones que no pueden explicar, dineros que no pueden justificar y facturas que «no pueden enseñar sin permiso» (¿mande?). Y todo ello antes de tener verdadero mando en plaza, porque bien se puede decir que en la República Bolivariana de Somosaguas (aka Facultad de Políticas de la Complutense) son los putos amos, gracias a Carrillo II. Así que no quiero pensar en lo que ocurriría si estos señores llegaran a manejar el BOE.

Salvar al soldado Mas

Posted on Updated on

Dicen que el tiempo es un maestro sabio y que acaba aportando respuestas, si no todas, sí muchas e interesantes. Tal es lo que ha ocurrido en esta semana: tras el refotèndum, se ha empezado a aclarar un poco el horizonte para quienes no veíamos claro por qué ocurrían determinados hechos o se realizaban determinadas afirmaciones.

Las mentiras

Lo primero de todo es que el refotèndum se ha producido de todos modos. Bajo el ropaje de una farsa, si ustedes quieren; pero se ha producido: una especie de «consulta», con doble pregunta y tal. Lo más curioso es que Mariano juró y rejuró que bajo ningún concepto ni forma se iba a celebrar. Los palmeros peperos insisten en que «no tiene consecuencias jurídicas», en que «cómo se va a tener en cuenta una “consulta” en la que se pudo votar tres veces el mismo día”»… Y no, no me vale el ejemplo escocés porque Mas y sus mas-riachis ya tenían prevista ese refotèndum desde mucho antes que Cameron autorizara el suyo. También es falso afirmar que «es una farsa sin consecuencias», porque sienta un peligroso precedente:

  1. Desde el punto de vista jurídico, sería una demostración de que una región puede chulear al resto del Estado sin que ocurra nada especial. Claro que después de 30 años de incomparecencia del Estado para hacer cumplir sus propias leyes esto no tiene nada de especial.
  2. A nivel europeo, en aquellos Estados donde existen regiones con «fuerte personalidad propia» es fácil que echen a andar dinámicas centrífugas. Sería el caso de la citada Inglaterra: a los galeses les podría picar también el bicho independentista. O de Francia: legitimaría a los bretones y a los corsos frente al centralista París. Incluso en la pacífica Alemania, hasta los bávaros podrían sentir el gusanillo. Visto lo que ha ocurrido en Bélgica, Bruselas ha expresado «preocupación» por el asunto (lógico: les cae tan cerca…).

Se nota que es una argumentación diseñada por abogados y destinada a rebajar el impacto de la consulta o refotèndum. Por tanto, la primera mentira.

La segunda mentira es la del diálogo. Y del talante, podríamos decir. A saber: que según Mariano decía en estos meses pasados, «no había reuniones secretas con Artur Mas». Ajá. No se sabe, entonces, a qué fueron Arriola y José Enrique Serrano a Barcelona durante los últimos nueve meses. ¿Pretenderían que Mas les enseñara la tumba del Molt Venerable Rafael (de) Casanova? Claro que no. Fueron a negociar hablar del futuro inmediato. Ha resultado enternecedor ver en TeleGénova (aka 13TV) a un diputado mintiendo como un bellaco acerca del particular en una tertulia que es, en nuestra opinión, menos genovesa que el resto. Ha quedado en ridículo a posteriori, además, porque primero Serrano y después el propio Mariano han confirmado que sí, que hubo conversaciones.

La tercera mentira es la de la actuación de la justicia. La portada del lunes de ABC era suficientemente expresiva: «La Fiscalía ve delito en la organización del 9-N». Vaya: ya era hora de que viera algo. Porque sepan ustedes que la venda con que se suele representar a la chavala de la balanza y la espada sirve para el momento de juzgar: la justicia no debe mirar (aunque en España sí lo haga) si el justiciable es villano o noble, rico o pobre. Ahora bien: la justicia que, en el momento de averiguar el delito y sus circunstancias, está vendada, va vendida simplemente. Por esa misma razón nos extraña que la Fiscalía «vea algo» ahora cuando en 30 años ha parecido ciega o, cuando menos, tuerta.

Vamos a ver cuántas acciones de la justicia terminan en una condena. Yo apuesto a ustedes que si hay una condena será para alguna cabeza de turco o para un mindundi. Ningún pez gordo será condenado. Entre otras razones, porque no se reintrodujo el delito de convocatoria ilegal de referéndum: eliminado por ZP del Código Penal (de quien era esperable tal cosa), no lo reintrodujo Rajoy (de quien no era esperable tal cosa). Y en segundo lugar, porque aunque los supuestos de hecho están de sobra cubiertos por el art. 155 CE, Rajoy ha renunciado sencillamente a su aplicación. El argumento de los palmeros peperos no puede ser más pueril: «como no se ha hecho antes, no se puede hacer; y no se puede hacer porque no se ha hecho antes».

Una explicación plausible

Y bien, ¿para qué todo este circo? De entre todas las razones posibles emerge una como bastante probable. Verán. Rajoy, de la misma manera que Hitler se rodeó de ocultistas, astrólogos y de otras hierbas raras, se ha rodeado de magos de la demoscopia (parece increíble lo de Arriola, más parecido a Alger Hiss que otra cosa). Así que sabe, aunque sea de conjuntos de mil en mil, lo que pensamos los españoles como colectivo. Y se huele que no va a repetir ni de broma la mayoría absoluta de 2011. Más aún: el avance de Pablemos, ese comunista de estricta obediencia moscovita, en esas mismas encuestas ha puesto nerviosos a muchos barones, tanto peperos como socialistas. El consenso socialdemócrata se mueve, sí… pero para no ser devorado por esa nueva fuerza que viene, bien alimentada desde Venezuela. Fuerza cuyo aliento ya sienten Sánchezstein y su patrona en el cogote.

El planteamiento, pues, sería el siguiente: ante las voces que claman por su retirada, Mariano estaría intentando despejar el terreno para un sucesor. Estaría «creando un escenario» (dicho en tertulianés) de un Gobierno de concentración nacional en el que hasta los independentistas de CiU podrían tener cabida. Mariano mata así dos pájaros de un tiro: esa größe Koalition serviría a tres finalidades: frenar a Pablemos en el ámbito nacional, frenar a Junqueras en el ámbito catalán y, sobre todo, mantener el statu quo de siempre. El planteamiento serviría igualmente si Mariano se presentara, aunque podría ocurrirle lo que a Francisco Alegre:

En los carteles
Te han puesto un nombre
Que yo no quiero mirar…

La tercera pata de este banco es Mas: a éste le interesaba demostrar que «era hombre de palabra» ante su club de fans. Poco importan las cifras reales, ni la falta de garantías, ni nada de nada. Para Mas lo importante era la foto: la de esas colas yendo a votar en los institutos. A cambio de eso, suponemos, Mas prometería apoyo a Mariano ante un panorama electoral bastante negro para su partido, en comparación con el que se presentaba en 2011.

¿Y los intereses generales de España, ésos que menciona el art. 155 CE? Ni están, ni se les espera. Poco importa que el soldado Mas ya sea un cadáver político. En la guerra los soldados usan los cadáveres —aun de sus propios camaradas— para cubrirse de los disparos del enemigo. Y Mas apenas sirve ya para otra cosa.